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Crónica: ¡Delgado, Delgado Vamos Vamos DELGADIOS!

03/03/2014

En ciertas ocasiones las circunstancias deportivas o de resultados en un equipo de fútbol no dan para ilusionarse, para enamorarse o para pensar que las cosas se pueden revertir. Ahí es donde aparece la diferencia entre los clubes grandes y los chicos, lo que hace que las multitudes hagan carnaval en las tribunas y  sigan a unos así estén en los malos momentos también hace que otros ya sea que estén jugando libertadores y lleguen a finales, no los siga siquiera suma considerable de seguidores.

Lo anterior para explicar el contexto futbolístico en la ciudad capital del país. Millonarios venía de empatar un partido increíble contra un equipo chico, mientras que el rival de patio se batió en Libertadores frente al campeón  quien cayó como visitante. La diferencia radica en que acorde con su historia, la hinchada millonaria acompañó, arropó y transformó una semana que podía ser desastrosa y llena de críticas en un carnaval, donde desde las redes sociales se convocaron a diferentes organizaciones de barras y a la hinchada en general del país, armando la fiesta del clásico más antiguo en el país, con murales, pinturas, extintores y tantos otros implementos que dan el condimento necesario al templo del fútbol capitalino. Clásico solamente porque actúa el equipo más veces campeón y su hinchada forma un espectáculo admirado a nivel mundial frente a un equipo que por un accidente histórico es el rival de patio, donde la hinchada ha sido su gran punto negro después de 60 años de fútbol colombiano.

Juan Manuel Lillo al igual que contra Nacional y hace una semana en el primer clásico de este semestre, no hizo mayores cambios en la nómina inicialista, donde las únicas novedades consistieron en el remplazo de Lewis Ochoa, quien tuvo una virosis, por Dahwling Leudo y acompañando a Rafael Robayo estaba el camerunés Modeste M’Bami que había dejado una impresión el martes frente al Huila.

Los once jugadores embajadores sintiendo el aliento embestidor de las graderías del Nemesio Camacho El Campín que en un 95% fueron azules, iniciaron el partido con un ritmo abrumador con posesión de pelota, atacando las bandas y pases a una sola intensión en el último cuarto de cancha, desconcertaron a los cardenales.

La diferencia en ofensiva con partidos anteriores fue que a pesar de copar el terreno del contrario, se entró al área chica con menos jugadores, donde Mayer Candelo, Omar Vasquez y Dayro Moreno con toques a una sola intensión y pases a profundidad inquietaron con bastante peligro el arco defendido por Robinson Zapata.

Pero como siempre los inconvenientes en defensa no se hicieron esperar, debido a la mala entrega y a que la responsabilidad en la salida hasta el medio campo recae en los zagueros, quienes al errar los pases en medio del campo, dejan al equipo jugado y generalmente con dos o tres jugadores defendiendo en inferioridad numérica frente a los atacantes contrarios. Así  fue como casi el rival se va en ventaja después de una mala entrega en mitad del campo, que aprovecho Silvio González quien al ver la apresurada salida de Luis Delgado, remato desde mitad de cancha con un arco vació, donde afortunadamente para el local, el balón se fue por pocos metros afuera.

Esta jugada despertó al elenco embajador, que inmediatamente ataco y con  centro de Dayro a Mayer, este último remato pero la esférica se estrelló en el palo. El clásico gano vuelo y se comenzó a transitar menos en medio campo y Millonarios por momento traiciono el fútbol de posición, para con pases cortos y profundos irse reiterativamente al ataque. La siguiente opción de gol fue un borbollón en el área que no supo aprovechar Moreno y la cual casi es autogol cardenal. Santa fe se seguía salvando y el 0-0 no era justo para un Millonarios que era mucho más, al igual que la semana anterior, que el rival.

La tercera fue la vencida, en un rápido contragolpe Candelo asistió a Dayro quien con un toque de excelsa calidad habilito a Vásquez, este a su vez le pico el balón a Zapata y puso el 1-0 para el siempre local en el Campin, si el júbilo en las tribunas era grande se hizo gigantesco con la anotación del nacido en Norte de Santander. Leudo de puntazo estuvo a punto de aumentar el marcador, pero el potero rival se encontraba bien ubicado para no permitir el gol. Se acabó el primer tiempo y el marcador era escaso para lo mostrado en la cancha, un Millonarios abrumador que ya se había visto frente a los verdes de Antioquia y frente a los mismos rojos una semana atrás, espectacular, rápido y brillante, con unos pocos hierros defensivos.

Cabe destacar la labor del africano M´Bami, que mostro un alto nivel, siendo un jugador practico que no entrego mal un balón, dando pases seguros y por momentos incisivos en  ataque, convirtiéndose un buen complemento para Robayo que se sacrificó, como usualmente lo hace, en los dos campos, atacando y quitando balones.

Inicio la segunda mitad y ni bien los equipos se acomodaban de nuevo en el gramado, Jefferson Cuero le hizo un túnel al borde del área a Román Torres, centrando a media altura el balón y dejando servido el pase a Omar Pérez que venció a Luis Delgado a pesar de que Cadavid quiso sacar el balón con la mano, el cual había entrado en su totalidad.

De allí en más el equipo azul perdió los papeles, no se regresaba ordenadamente, Modeste comenzó a acusar cansancio y si bien domina muy bien los espacios, su baja forma física la aprovecharon los mediocampistas rojos; Robayo no daba abasto para quitar balones y Cuero siguió atacando la zona izquierda de la defensa embajadora, ganándole en velocidad a Cadavid y con un Henríquez de bajo nivel atrás.

Aun así el equipo cardenal no hizo méritos para darle vuelta al marcador y al ver la incapacidad de los atacantes contrarios, los jugadores de Millonarios tomaron un segundo aire, volvieron a dominar el balón, a entregar con eficacia y a incrementar de nuevo las llegadas al arco contrario. Faltando poco más de diez minutos para acabar el encuentro llego la falta que cambiaría la historia del partido, de Roa sobre Fabián Vargas, de muy buen partido, manejando los tiempos en defensa y ataque.

Como hace pocas semanas, otra vez vimos a Delgado correr, pero esta vez hacia el arco sur. En esos momentos de tensión volvieron los susurros en las tribunas, sobre la conveniencia o no de que cobrara el tiro libre. Si bien ya había marcado contra Pasto, en esas alturas del partido, un clásico, era de alto riesgo que el portero cobrara el tiro libre. Lo que sabía Delgado, lo que él tuvo, tiene y tendrá en mente, es que su seguridad y la bendición del de arriba recayó en el mismo para hacer feliz a la hinchada millonaria.

Con la misma seguridad que contra Pasto, cobro por encima de la barrera y “Rufay” Zapata, ese con quien alterno la titularidad en Millonarios el semestre pasado, a pesar de manotear el balón no pudo atajarlo. Se vivió de nuevo un momento memorable, histórico y legendario que quedara en nuestras cabezas por muchos años, de esas historias que se les cuenta a hijos y nietos, el día en que Luis Enrique Delgado le dio el triunfo 109 a Millonarios sobre Santa fe. No solo por ese gol maravilloso si no por la atajada en la última llegada de peligro de Santa fe, estirándose para evitar el empate al último minuto.

Cabe destacar que en los últimos minutos del partido, más el tiempo adicionado, el árbitro antioqueño, Adrián Vélez, no cobro claras faltas sobre los atacantes azules, que derivaron en sendos contragolpes cardenales, esos últimos minutos se jugaron más contra el árbitro que parecía querer el empate, que contra los rivales y sus pocas llegadas de gol.

Acabo el juego, el “Delgado, Delgado, vamos vamos Delgado!” bajaba como grito celestial y ofrenda al señor que después de darnos la 14 con sus guantes, no para de darnos alegrías.

Lillo se ha llevado los tres clásicos del semestre, con fútbol brillante ha conseguido triunfos merecidos y hasta cortos debido a que se ha debido triunfar por más goles. Continua la incógnita de si la rotación que utiliza es adecuada o no para una nómina corta, pero también cabe destacar que los números lo avalan, 15 puntos a mitad del todos contra todos, da a entender que si sigue con este rendimiento Millonarios no tendrá dificultades para ingresar a las finales. El español poco a poco se va ganando el respeto no solo de la hinchada millonaria, sino del país, que ve en su método una manera innovadora de afrontar el fútbol, pero es justo decir también que las rotaciones realizadas no son adecuadas cuando las ha llevado a cabo.

Se fue otro domingo de pasión en Bogotá y el canto se fue transformando en un “Delgado, Delgado vamos vamos DEL-GA-DIOS !”

MILLONARIOS: Luis Delgado; Oswaldo Henríquez, Román Torres, Andrés Felipe Cadavid; Dhawlim Leudo, Rafael Robayo, Fabián Vargas, Modeste M’Bami; Máyer Candelo, Omar Vásquez y Dayro Moreno.

 Cambios: Hárrison Otálvaro por Vásquez (ST), Juan Esteban Ortiz por Candelo (ST) y Wesley Lopes por Moreno (ST). DT: Juan Manuel Lillo

Santa Fe: Róbinson Zapata; Yulián Anchico, José Julián De la Cuesta, Héctor Urrego, Dairon Mosquera; Juan Daniel Roa, Daniel Torres; Jefferson Cuero, Omar Pérez, Jonathan Copete y Silvio González.

Cambios: David Ferreira por Copete (ST), Wilder Medina por Cuero (ST) y Luis Manuel Seijas por Pérez (ST). DT: Wilson Gutiérrez

Goles: Omar Vásquez (PT), Luis Delgado (ST), para Millonarios.  Omar Pérez (ST) para Santa Fe

RICARDO FERNANDEZ RUIZ – @rolo_cumbiero87