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Cuando se es carne de cañón…

15/09/2014

Ustedes me van a perdonar si he de cruzar un par de malas palabras necesarias que sirvan de desahogo para esta impotencia tan hijueputa. Este es el resultado de una irrisoria y repudiable administración accional en Millonarios, de una presidencia y una gerencia pusilánimes que han querido manejar las riendas de nuestra Institución como el más vulgar de los circos.

¿Y del clásico?, para qué hablar de un clásico absolutamente predecible, con un Santa Fe infinitamente superior, robusto y con un músculo nominal y financiero abismalmente opuesto al de su rival. Básicamente, Los Cardenales son en la actualidad el modelo administrativo y deportivo a seguir en Colombia, esta administración Pastrana lo único que le ha traído a su equipo es plata, posicionamiento, títulos, protagonismo, y mucho de nombre y reconocimiento; en síntesis los mejores réditos. Pero, ¿saben qué es lo más notable?, que con su modelo de economía y administración sostenibles, han comenzado a recuperar parte de su afición y poco a poco retornan  la tranquilidad de ver un equipo sólido y respaldado por decisiones acertadas, contundentes y efectivas.

¿Será que a estos hijos de su grandísima madre que tenemos como dirigentes y socios mayoritarios, llámense como se llamen, no van a tener la capacidad mental de reaccionar ante semejante despropósito gerencial al que nos tienen sometidos? El “mejor” y más “inteligente” movimiento que se les ocurrió fue Ricardo Lunari, un hijo de la casa, con tan sólo seis meses de idilio emocional, y a quien pretenden endosarle la resurrección de nuestro Millonarios. ¿Acaso estamos repitiendo aquella transición de técnicos interinos o encargados como los Bonner Mosquera, o de los Mario Vanemerack, ídolos de la tribuna, utilizados como sofismas de distracción?. La verdad es que como hincha me siento subestimado, burlado y ofendido, por intentar hacernos creer que con un gran hincha y jugador de corazón como lo es el gran Ricardo Gabriel Lunari, Millonarios saldrá avante de este tortuoso régimen negligente.

Cuándo entenderán estos cabrones que el bendito problema del equipo no son los “ventiúnicos” 11 jugadores que ofician como titulares, y que fecha tras fecha le ponen el pecho a la brisa, perdón , qué brisa…!!!, a la tormenta; intentando jugar a algo, intentando sobrevivir a cualquier lesión de turno; todo esto es culpa de los putos refuerzos que jamás llegaron a tiempo, eso es lo que me tiene escribiendo estas irascibles letras…

PD: aunque dije que para qué hablar del clásico, sería muy injusto no rescatar la enjundia, el pundonor, el sacrificio y el amor propio por la camiseta, que tuvo todo el equipo durante los 90 minutos, vendió muy cara su derrota, pero la verdad es que  eso parecía un segundo combate entre David y Golliat. Por lo menos la dignidad aún no la perdemos.

Camilo Andrés Salcedo E.