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CUANTOS AÑOS DE HINCHA CUMPLO YO

18/06/2013

Hoy, cuando millonarios está celebrando sus 67 años de vida, gracias a la visión de aquellos hombres hechos de otro material como el señor Alfonso Senior y ante el alboroto de aquellos hinchas todavía en júbilo por la culminación de tantos años de ayuno y buscando celebrar el primer cumpleaños sin el acostumbrado peso de tanto tiempo de sequía, se viene a mi mente una pregunta… ¿Cuántos años cumplo yo de ser hincha de este enorme club?

Tendría que referirme a mis años de infancia y cabe aclarar que en un año estaré tomando posición del cuarto piso. Por aquellos años (83, 84) notaba yo que mis primos y mi hermano mayor vivían orgullosos de seguir al club más veces campeón, tenía 11 estrellas y el inmediato seguidor contaba solo con 6 que era Independiente Santafé, mi papá, un hombre liberal de raca mandaca y ferviente seguidor del trapo rojo, no podía ser hincha de otro equipo, que de aquel santafecito lindo. Lo seguía solo por el color, y alardeaba a viva voz que los seguidores del equipo azul eran unos godos reprimidos. Por cierto, toda la vida me he preguntado si es casualidad que los equipos más representativos de aquellas épocas turbulentas llevaran los colores de los partidos políticos más arraigados en nuestro país. En fin, por aquellos años fue que hice la primera comunión e inmediatamente después la confirmación como buen católico, y como se acostumbraba en ese entonces, la rumba por aquella ocasión no se hacía esperar. Fue entonces cuando mi padrino de confirmación me hizo el regalo más querido que yo pueda recordar; una grabadora portátil, algo insignificante hoy en día pero que para un niño de 12 años era el regalo más espectacular que podía recibir,y fue en esta grabadora portátil, donde empezó este sueño azul. Ahí empecé todas las noches a sintonizar emisoras deportivas de la época, me acostumbré a oír al gran Hernán Peláez en la Polémica, al gran Carlos Arturo Rueda y al Emperador Marco Antonio que si no estoy mal, él era el que cantaba los goles del búfalo de san Luis con el tradicional  “Camisa nueve Funes, camisa nueve Funes”.

Me enamoré de aquel equipo de ensueño con Pelufo, Vivalda, Pocillo, Nano, Espíndola y el gran Guajiro Iguarán, era imposible no enamorarse de aquella banda. Como mi papá me obligaba a ir al campo los fines de semana a trabajar para que no me creyera el cuento de ser niño de ciudad, lo único que me acompañaba en aquellos parajes, era mi inseparable grabadora. Entonces me trepaba en una colina alta los domingos y duraba horas escuchando los preliminares del partido, el partido en sí y los comentarios finales. Vivía maravillado con millonarios, y como la televisión no era protagonista en aquella época, yo vivía la magia de la radio, imaginándome las jugadas y recreándolas con una pelota de letras.

Mi papá entonces en un intento desesperado por convertirme al rojo empezó a regalarme juguetes y cosas de Santafé pero se rindió muy pronto al ver que por mis venas ya solo corría sangre azul. Luego vinieron las épocas felices, los dos campeonatos el del 87 y el 88, la magia de la Gambeta Estrada, los goles de Mario, la garra de Pimentel, la copa libertadores del 89, que gracias un pelmazo de árbitro y a los intereses oscuros, originó la rivalidad con Nacional. Vino la copa del 95, sin palabras…

Recuerdo que en los años noventa comencé a asistir con mi amigo César, gran apasionado del azul, a la tribuna norte porque no teníamos plata para las otras tribunas y allí en esta tribuna empezó a formarse una barra de fútbol que poco a poco se fue metiendo en el alma de los azules y sin querer presenciamos lo que sería el nacimiento de los Comandos Azules, la barra más popular de Millos, que en sus inicios por allá en el año 92 se ubicaban en la tribuna de oriental general. Hoy mi amigo César no está con nosotros, pero tiene palco privilegiado desde el cielo.

Luego vinieron los años de universidad, y ya con mi trabajo de mensajero en el día, tenía algo más de dinero y podía entrar a la tribuna que en esa época se llamaba oriental general. Con mi amigo Nelson, capábamos clase y resultábamos en el coloso de la 57, allí vimos partidos internacionales de copa libertadores, sufrimos decepciones y una que otra alegría, era el fin de una época feliz, no sabíamos que se avecinaba la horrible noche, no sabíamos que los que un día nos dieron alegrías, ahora nos exprimían y les interesaba el valor económico del club y no su gloria. Sufrí la horrible agonía de mi equipo, tuvimos un contentillo que fue la copa Merconorte, pero parecía que el destino se ensañaba con nosotros, esa copa fue la única que no pasaron por televisión, parecía que la sombra del mal de la década del 80 que nos dio alegrías, de repente nos pasaba la factura. Vino la intervención del gobierno, el descenso a la puerta de la esquina, los rumores cada vez más fuertes de que el equipo se liquidaría. Todo eso me atormentaba en silencio, no podía gritar, quería salir a insultar en la cara a estos dirigentes delincuentes y decirles que la historia se respeta, que no eran ellos los dueños del club, que éramos nosotros los únicos dolientes. Entonces de un momento a otro empezamos a sobrevivir de la historia, de lo grande que fuimos, de saber que alguna vez salimos campeones de torneos internacionales cuando estos no eran oficiales, vivíamos orgullosos de nuestro glorioso pasado azul, si alguien me afrentaba por ser hincha de Millos, yo le respondía con el peso de la historia.

Hasta que por fin cesó la horrible noche, y llegó nuestro desquite, tantas burlas soportadas durante tantos años al fin se desvanecieron aquel inolvidable 16 de Diciembre de 2012. Aquel día en el estadio, desde occidental, con las lágrimas en los ojos y con la voz entrecortada, abrazando a rabiar a mi esposa y dándole gracias a Dios por aquella estrella, recordé aquella mágica grabadora que me regaló mi padrino, aquella donde nació esta gran pasión. Y di gracias al cielo por aquella sufrida estrella 14.

Hoy podemos salir campeones de nuevo, si no lo somos no importa, como vamos llegarán nuevos títulos, pero la 14 quedará indeleble en la memoria de cada hincha de esta generación, por todo aquello que significó. Por eso hoy digo con orgullo, mi equipo cumple 67 años de gloria, y yo este año cumpliré 30 años de ser hincha del más veces campeón.

Millos, mi única pasión.

@rocapedro