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Mauricio Silva Guzmán.

Hola, Millos. Vuelvo a tocar tu puerta

Hace unos meses, cuando los verdes ganaron la Copa Libertadores, el cansancio me hizo escribir una larga, larguísima diatriba. Hablé de tu grandeza hoy perdida, de cómo nos cambiaron el equipo que veía ganar de niño por este que se conforma con una clasificación entre los ocho (como si no fuera obligación) o con un cupo a una Copa Libertadores cada vez más prostituida. En un torneo de 47 equipos cabe cualquiera. Hasta tú, tal como estás hoy. No nos lo presentes como un gran logro porque no lo es.

No has aprendido la lección. Lo volviste a hacer: sacaste, a mitad de torneo, a un técnico para traer, como pasó con Lillo, con Lunari, con Israel, a un entrenador que no conocía el medio, que tenía que adaptarse a un plantel que él no armó. Y eso que Diego Cocca, ese que, como van las cosas, se irá el año entrante, o de pronto antes, tuvo un largo mes para preparar el equipo. Pero todos llegan y se van con la excusa: “Ese equipo no lo armé yo”. Y así seguimos.

Ahora empiezas a cometer el mismo error de siempre: sacar jugadores en camionados y traer, seguramente, otro par de camionados repletos de lo más barato que puedas encontrar en el mercado, con honorarios del primer mundo. Supe que este semestre hubo sueldos de hasta 170 millones de pesos. Con razón el presidente hablaba del equipo con la segunda nómina más cara del país. ¡Qué descaro! ¡Qué dirigencia absurda! ¡Qué auto-tumbe!

Porque ese es el problema, los empresarios te agarraron, mi Millos querido, de teta dorada. ¿O cómo explicar el fútbol de Enzo Gutiérrez o de Dairon Asprilla o de tantos otros? Cada seis meses llegan y van jugadores regularísimos por cifras descaradas, todo con la anuencia del Presidente y la Junta Directiva que claramente no han entendido nada. Por eso la gente se pregunta: ¿son ingenuos o se hacen?

Mientras tanto, en este año, tus dos grandes rivales ganaron muchas cosas: los verdes, la Libertadores y, si no es por el lamentable accidente del Chapecoense, la Suramericana. Los rojos, la Suruga Bank (torneo menor, pero torneo internacional) y el domingo pasado, la Liga. ¿Y tú? Nada de nada. Haciendo un parangón con los autos, otra vez gastaste millones y millones en comprar decenas de Renault 4 a precio de Rolls Royce.

Pero eso sí, como ya se volvió costumbre, sí quisiste trasladarnos los gastos a los hinchas. ¿Recuerdas el día del partido contra Medellín, cuando clasificaste a cuartos de final, que nos cobraste las boletas como si fuéramos a jugar por un título? Y somos tan ingenuos que los pagamos. Pero, atención, los golpes mellan. Y la paciencia se acaba.

¿Quieres tener un mínimo gesto de nobleza con los hinchas que siempre te han dado el apoyo desbordado? Anuncia la reducción de precios en la boleta más cara del país.

Pero, lo más importante, reacciona, por favor. Diles a los que tienen el poder hoy que aprendan a asesorarse o que lo cedan a alguien que sepa. Porque el 2017 tampoco pinta bien. Como siempre, ya te cogió la noche y no has anunciado nada en serio que no sean ‘Carachitos’.

¡Pilas!, los demás siguen ganando y además vuelve a la A un equipo que tiene al único técnico que te sacó campeón en 28 años. Campeón: esa palabra que en los últimos 30 torneos solo la hemos visto una vez al lado de tu nombre, Millonarios…

Mauricio Silva Guzmán – @msilvaazul