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Los de Lillo, pan y vino…

03/08/2014

Recuerdan aquella película iberomexicana, en blanco y negro, de los años 50’s, en donde un grupo de monjes Franciscanos adoptan a un niño abandonado en las puertas de su convento?, pues con aquella misma pobreza franciscana hemos tenido que adoptar a esta nómina que cada vez la veo más reducida y menos competitiva.

Y lo que más preocupa es que ya se cerró el libro de pases hasta septiembre y esta es nuestra realidad franciscana: como refuerzos llegaron Fernando Uribe, precedido de una interesante y esperanzadora hoja de vida, pero que aún no juega. Andy Polo, sigo insistiendo y con el respeto que se merecen los que se me vinieron lance en ristre por la crónica anterior, sigo pensando que es un jugador lleno de ganas, rápido pero carente de técnica, vieron como definió una de las dos únicas que tuvo?. Llega ese muchacho Reina, habrá que esperarlo, pero como los anteriores, seguirá siendo un tiro al aire.

A título personal, lo del jugador español que quiso venir a Millonarios pasa más por un tema moral del pasado, es más un escándalo mediático que cualquier certeza que se hubiese tenido. Jamás sabremos lo mucho o poco que Braulio Nóbrega hubiese podido aportarle al grupo, de lo que sí estoy seguro es que el tipo, como jugador, si tenía un “prontuario” de cartel.

Nos queda esperar una pronta recuperación de Omar Vásquez, quien mal que bien, hace falta en el equipo, todos conocemos sus excelentes capacidades pero también sabemos que cuando se lo propone es el mejor de los “pechofrios” que Millonarios pueda tener.

Nuevamente, mi mensaje es muy claro y elocuente para la dirigencia embajadora, en cabeza del señor Portolés, Millonarios es la institución futbolera más grande de este país, que en los últimos tres años ha procurado renacer de las cenizas como el ave fénix, señores, no echen al traste lo que con mucho esfuerzo consiguieron los Arango, Azul y Blanco y compañía, y por supuesto la mejor afición del mundo. Y ojo, si se trata de reventar a los Mayer, los Vargas, los Torres, los Ochoa, que son en este momento la columna vertebral del equipo, pues lo están consiguiendo. Frente a este Chicó, que nos llegó dos veces y casi nos gana, el equipo está recurriendo más a su coraje, a su pundonor y  amor propio por la camiseta, que a su inefable actualidad nominal y de recurso; quedó demostrado que los de Lillo no siempre ganarán de ganas y empuje, mientras sólo haya pan y vino…como a Marcelino.

 PD: me sigo preguntando, como creo que muchos, si Millonarios ha sido el equipo más taquillero de los últimos tres años y había saneado su déficit económico en casi un 80 por ciento, por qué hoy dicen que no hay dinero? Y que a mi no me vengan con el tapado de Interbolsa, el mayor sofisma de distracción para los incautos.

Camilo Andrés Salcedo