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No nos fuimos en blanco…

25/08/2014

En un partido bastante disputado, Millonarios logró rescatar un valiosísimo punto en Palogrande, teniendo en cuenta la coyuntura y la difícil situación deportiva y administrativa. Lillo planteó un cuatro, cinco, uno, muy bien parado desde el punto de vista táctico; desde luego y como en los últimos partidos volvimos a ver (y esta vez con la fortuna de haber asistido al estadio) un equipo muy agobiado y exigido por no decir que reventado en los noventa minutos, con un esfuerzo sobre humano para intentar hacer daño a los de Flavio Torres.

Sin duda que el cuadro Embajador está dejando más que la piel fecha tras fecha, y eso hay que abonarlo y reconocerlo inobjetablemente; pero si de fútbol se trata tendremos que seguir viendo pasar los partidos intentando recuperar una identidad y la confianza suficientes para comenzar a definir un estilo de juego que le permita a Millonarios ser evaluarlo como conjunto. Tenemos muchas piezas sueltas aún que procuran engranar más por corazón que por capacidad, he visto muy errático a Mayer en los dos últimos partidos, el jueves contra César Vallejo, se inventó un laboratorio que a toda luz resultó un completo desatinado, haciendo que Luis Delgado viniera al cobro de un tiro libre, pero que a la postre lo definió él al mejor estilo “blooper” (palabra que se ha venido convirtiendo en sinónimo de errores en algunos jugadores albiazules).

Al “Leticiano” Mosquera no le salió ni una buena, ni subiendo, ni regresando; Lewis sigue cumpliendo hasta donde el esquema se lo permite, Cadavid y Henríquez cumplen un papel decoroso en defensa mientras Ochoa o Mosquera intentan aventurarse, Vargas es un verdadero titán quitando y creando, ojalá su lesión no acabe por lastimar más al equipo y obviamente por su salud. Robayo intenta emular lo de Fabián, pero definitivamente del Rafa técnico, seguro y ofensivo, sólo nos queda hoy el de puro riñón y tripas.

Dios quiera que esta situación y este tipo de partidos sirvan para que jugadores como Anderson Plata (al que le sigo atribuyendo una carencia total de técnica y calidad) comiencen a despegar definitivamente y justifiquen el haberse infundado la casaca más grande de este País. Jugó muy bien, generó muchos espacios con movimientos inteligentes, le falta precisión en la definición, pero esta vez, en el mano a mano, con Cuadrado, salió muy airoso anotando un soberbio gol que inicia desde los pies de él mismo, robando hábilmente un balón de mitad de cancha. Lo necesitamos mucho pero con constancia, no con intermitencias, hoy tuvo casi los 90 minutos de juego y respondió, los había tenido todos anteriormente en la Copa Postobón y no asomaba ni la tercera parte de lo visto hoy. Felicitaciones para él.

PD: se viene el clásico contra Santa Fe, y a mitad de semana el segundo tiempo contra los peruanos, en un partido donde si bien no está definido nada los “universitarios” sí entrarán a la cancha con una diferencia de gol, y no tanto en cantidad sino al potosí que significa hacer dos goles de visitante. Esta vez nos toca reemplazar el fútbol por la fe.

Camilo Andrés Salcedo E.