Saltar al contenido

Por sustracción de materia…

11/08/2014

Y no sólo por la expulsión tan prematura de Cadavid, simplemente y sin despeinarse, Nacional jugó y nos ganó como quiso, esa es la paupérrima realidad que nos agobia hoy por hoy. Para que hablar de invictos transcurridas tan sólo tres fechas, muchos se ufanaron con dos victorias consecutivas ante un Envigado y un Equidad, pero para entonces ¿quién dijo: yo aterrizo?, ¿quién dijo: yo sé que han sido victorias de amor propio con algo o mucho de suerte?.

Fueron muchos los que se volcaron a este blog para atacarme y tratarme de abusivo por decir que no teníamos refuerzos y por haber señalado a las nuevas contrataciones como un tiro al aire. Desafortunadamente, el fútbol comienza a darme la incómoda e inefable razón, así es como Nacional (tenía que ser con estos) hizo de este clásico un monólogo absolutamente descompensado en nómina, en fútbol, en ataque, en defensa, nos cayó y nos desnudó el que menos queríamos que lo hiciera.

Pero la única realidad de apuño es que esta derrota se veía venir. Este sería el rival al que Lillo y su puñado de gladiadores no podrían vencer a punta de corazón y buenas intenciones. Lo de Fernando Uribe fue interesante pero, ¡por Dios señores!, esto no va alcanzar ni para estar entre los ocho de la liguilla final, y menos para hablar siquiera de una decorosa Suramericana; no me vengan a decir ahora que Andy Polo se va a acoplar con los partidos y que será el mesías del semestre.

Ahora, por ahí un fulano de las directivas de la Institución salió a decir que si Millonarios no entra a los ocho, sí que sería un fracaso, ¿acaso no suena eso más bien como a una triste condena adelantada?, ¿a una sentencia absolutamente ridícula y previsible?, que descaro señores dirigentes. Pero eso sí, la tenían muy clara desde el principio: comenzamos el sonajero de fichajes por ahí desde junio, especulamos un ratico en radio y tv, creamos expectativas falsas por dos semanas más, confirmamos una o dos contrataciones faltando una semana, y ya después se les olvida, y tendrán que entender que Millonarios no tiene con qué y que con poco se podrá hacer mucho; el año pasado trajimos a un Dayro Moreno que nos llenó de goles y de plata los bolsillos en taquillas y a un tal M’Bami y Wesley que llegaban precedidos por sus pasados internacionales, conclusión: ni llegamos a la final y la mejor afición de este País fue burlada como en las peores épocas.

Ohhh!!!, por Dios!!!!, comencé a escribir esta crónica cuando iban 3 a 0, dejé de ver el resto pensando en que podría ser más decente la derrota, pero oh sorpresa con lo que me encuentro, fueron cinco y pasó de ser una cantada derrota, a ser otra vergüenza que se suma a las irrisorias y cantinflescas decisiones de nuestros “honorables” y muy “sagaces” ejecutivos de turno, gracias, muchas gracias a todos ellos…!!!!

PD: espero ver los respetables y muy sinceros comentarios de mis detractores. Esto no es culpa de de Juan Manuel Lillo, él trabaja con lo que tiene, pero milagros no hace. El semestre pasado, y contra todo pronóstico, puso a jugar bien a Millonarios, incluso, brillantes partidos por momentos.

Camilo Andrés Salcedo E.